martes, 28 de mayo de 2013

La extraña vida y la extraña muerte de Isabelle Eberhardt





La magia de internet me permitió conocer a un personaje muy apto para comentar en El Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Isabelle Eberhardt (1877-1904).

Isabelle Eberhardt fue escritora de libros de viaje, que estaban muy de moda en el siglo XIX y principios del XX. Eran la lectura preferida de la pequeña burguesía. Cumplían la función que hoy tiene el Travel Channel.

Lo relevante es que esta mujer, nacida en Suiza, vivió una parte de su vida como hombre, y musulmán, en la Argelia francesa, adonde había llegado su familia en 1897.

Aquí, una foto de Isabelle Eberhardt vestida (o vestido, porque se refería a sí misma en masculino) de marinero.

Por el día ella mantenía reuniones con místicos sufíes; por la noche frecuentaba los prostíbulos del Magreb, en su disfraz masculino. En los cafés de la kasbah, Isabelle Eberhardt, vestida de hombre, fumaba kif, bebía alcohol, y ligaba. Normalmente, a "otros hombres".

Un absoluto juego de espejos: una mujer vestida de hombre que atrae por sus características femeninas. Estamos en la Argelia francesa, en 1902, y dicen que la diversidad sexual se destapó en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Pero su condición andrógina y bisexual la afecta: "Estoy solo, como siempre he estado en el gran universo", escribe.

Aquí, un retrato de Eberhardt vestida de mujer (dice que es el único, pero hay otra imagen femenina de ella, la de la derecha).

 
















Cuando es enviada a investigar la muerte de un marqués, Isabelle Eberhardt adopta, para el resto de su vida, la personalidad de Mahmud Saadi.

Mahmud es en verdad un tipo extraño. Alto, imberbe, habla perfectamente el árabe, investiga un crimen.

Lo más extraño: Mahmud acaba viviendo un romance con un cipayo, un miembro de la tropa de élite del imperio otomano. Son una pareja heterosexual que parece ser una pareja homosexual.

"Slimène es el esposo ideal para mí, que estoy fatigado, cansado y harto de la soledad que me rodea", escribe Eberhardt-Saadi.

En 1901, atentaron contra la vida de Isabelle-Mahmud, pero no por homofobia, sino por sus investigaciones sobre la muerte del marqués. Esto lo aprovecha la autoridad colonial: Eberhardt es expulsada y va a Marsella, donde escribe su libro. Allí se casa con Sliméne y regresa, ya como ciudadana francesa, al Magreb.

En Argelia, vuelve a su ropa masculina, a los pleitos en bares, a la droga, al reventón y el desorden. Quién sabe por qué razones le encargan pacificar una rebelión tribal en Marruecos (probablemente porque había trabajado como reportero de guerra en el sur de Orán).

Isabelle-Mahmud no tiene éxito en su misión. A cambio, mientras espera en las largas noches del desierto reunirse con los caciquillos tribales, enferma de malaria y de sífilis. Regresa con su compañero, pero siempre en veste de hombre.

Los libros de Isabelle son Nouvelles Algériennes ("Cuentos argelinos") (1905), Dans l'Ombre Chaude de l'Islam ("En la dulce sombra del Islam") (1906), and Les journaliers ("Los jornaleros") (1922), todos póstumos. 

La muerte de Eberhardt es tan extraña como su vida. Un repentino alud de lodo tras una tormenta arrasó su casa de barro en Aïn Séfra, en pleno desierto del Sahara. Vivió y murió en medio de la paradoja.

En 2012 se estrenó una ópera basada en su vida. "Canciones de alboroto: las vidas y muertes de Isabelle Eberhardt", de Mizzy Mazzoli. Aquí un pedazo:


La historia de Isabelle Eberhardt nos dice que las líneas divisorias de la sexualidad humana siempre han sido tenues y diversas. Siempre.






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